Cual quier honesto catedrático de derecho constitucional, que haya obtenido su plaza por oposición, nos dirá que esta Constitución es tan legal, como ilegítima.
La Constitución del 78 prohíbe expresamente el mandato imperativo en el art. 67.2, asumiendo la evolución histórica del sistema representativo hacia el mandato libre y establece el sistema proporcional de listas de partido, que requiere del mandato imperativo,
consagrando así una contradicción evidente.
De este modo, todas las leyes aprobadas desde que entró en vigencia, son inconstitucionales, ya que,
ni una sola ley ha sido votada desde 1978 sin mandato imperativo de los aparatos de los partidos a sus diputados.Este sistema ha tocado fondo, veremos si llegamos a final de este año sin el anuncio de nuevas elecciones. Hay unos cuantos que pensamos que de nada sirve que salga el PP con la actual constitución. Hay que ir a una constitución donde por un lado, se elige al primer ministro de la monarquía en circunscripción nacional, y por otro a 350 diputados por circunscripciones uninominales de 100.000 electores cada una. Se acaba el poder de los nacionalistas para formar el ejecutivo.
De conseguirse esa nueva constitución, el parlamento podría aprobar una revisión de la historia desde el 2.010 a 1.975, derogando todas las leyes-(y previlegios)- que se han dictado bajo el amparo de la ilegitima Constitución de 1. 978.
En ello estamos unos cuantos.
PD
Os dejo un sucedido de D. Antonio Garcia Trevijano Forte
Multitud de veces he puesto de relieve los graves errores del Diccionario de la Rae, hecho por los Cebrian, Javier Marias y demás doctores de la ignorancia. Lo que de verdad importa en el vocabulario no es lo que diga la Academia, sino el concepto riguroso que expresa cada palabra. Si legitimidad significara lo mismo que legalidad no existiría la ciencia política, ni el derecho de la sociedad a cambiar las leyes por sus contrarias, cuando aquellas dejan de ser legitimas. ¿Puedes admitir que las leyes franquistas eran legitimas mientras duraron?
Ante la Sala de lo penal del TS, cuando fui imputado de prevaricar con Gómez de Liaño para meter en la cárcel a Polanco (denuncia de Garzón y del CGPJ), hice que constara en acta mi declaración, previa al interrogatorio, donde dije que la Constitución era legal pero ilegitima, que yo no la respetaba y que no reconocía legitimidad al Tribunal que me juzgaba. Como a pesar de estar presionados por el CGPJ, eran juristas, el Presidente de la Sala me contestó que lo comprendía, pero que la ley obligaba al Fiscal a interrogarme, y después del interrogatorio la Sala archivó el asunto en el acto. Si legalidad y legitimidad fueran lo mismo para el derecho, ese archivo no habría sido posible. Como tú, los académicos de la lengua no son juristas y no saben la historia del derecho y de la filosofía del derecho que respalda tan fundamental distinción. No, la legalidad es una cosa y la legitimidad otra muy distinta, que pueden o no coincidir, como de sabe desde Aristóteles y la escolástica medieval. Pero yo comprendo que una visión personalista, coherente y consciente prefiera votar nulo a abstenerse, aunque todos los filósofos del anarquismo predicaron el apoliticismo de la abstención colectiva. En fin, me alargo contigo por la amistad que nos une por encima de diferencias tácticas.